Sé Ejemplo

La siguiente reflexión es una invitación en la que continuamente hago hincapié en la mayoría de mis reflexiones, porque considero congruente, de acuerdo a lo que enseñamos, acompañar la lectura con la practica, sobre todo cuando se habla de la palabra de Dios, que siempre nos invita a hacer un cambio en nuestras vidas.

En esta ocasión, te comparto lo que escribió Pablo a Tito, hace muchos años:

A los jóvenes, recomiéndales que aprendan a controlar sus malos deseos.  Tú mismo tienes que ser un buen ejemplo en todo. Enséñales a hacer el bien y, cuando lo hagas, hazlo con seriedad y honestidad.  Di siempre lo bueno, y así nadie podrá criticarte. Si haces lo que te digo, los que están en contra nuestra sentirán vergüenza y no podrán hablar mal de nosotros.

Tito 2.6-8 (Traducción al Lenguaje Actual)

Este consejo, no aplica solamente a jóvenes, todos perfectamente encajan en esta recomendación, sin embargo, a nosotros los jóvenes nos viene muy bien. Primeramente, controlar nuestros malos deseos, los malos deseos son inevitables, son parte de nuestra naturaleza ¿por que? porque todos somos pecadores (Romanos 3.23).

Por otro lado, esa misma situación, nos revela una necesidad intensa de acercarnos a Dios, porque solo a través de Dios, es que podemos librarnos de este mal, el pecado. La siguiente recomendación, es ser un buen ejemplo en todo, además de hacerlo con seriedad y honestidad.

Posteriormente aclara porque: “Si haces lo que te digo, los que están en contra nuestra sentirán vergüenza y no podrán hablar mal de nosotros”. El grave problema sobre nosotros los cristianos y que no nos ven de forma admirable, como personas que viven como Cristo (cristianos), es que juzgamos (criticamos, señalamos, entre otros sinónimos) al mundo, pero no vivimos lo que decimos.

Es decir, les compartimos la palabra, mostrándole que con Cristo la vida es felicidad y paz, pero nuestra vida, testimonio y acciones no lo reflejan, por eso, nos critican, por eso, no nos creen (no en todos los casos), porque nuestras palabras no son congruentes, no necesariamente porque rechacen al evangelio en sí, por supuesto, hay quienes no lo quieren aceptar, a pesar de entender cabalmente, pero algunas ocasiones, se debe a que no ven en nosotros aquello que predicamos.

Es por eso que Pablo hizo esta invitación y ahora, Dios mismo nos las hace a nosotros, para que nuestro ejemplo sea nuestra arma más fuerte y no, nuestros argumentos, teológicos (no me refiero a ser ignorantes y defender la palabra, con experiencias carismáticas o sentimientos y rechazar el conocimiento); me refiero a que todo ese conocimiento de la palabra, se debe ver reflejado en nuestra manera de vivir, no solo en nuestra manera de hablar.

Predica un evangelio eficaz, a través de tu manera de vivir.

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