Los cristianos, no somos homofobicos

Este 17 de mayo, Día nacional de la lucha contra la homofobia, como cristiano reflexiono en las muchas cosas que hacemos mal al relacionarnos con quienes profesan otras religiones, quienes dicen no profesar alguna en absoluto o quienes viven de una forma con la que no estamos de acuerdo. Y lo hacemos mal, principalmente, por nuestra hipocresía y falta de entendimiento del evangelio.

Por eso recordemos…

¿Qué enseña el evangelio?

Todos hemos pecado: rechazamos a Jehová/Yahvé viviendo no según su verdad, sino por nuestra propia mentira, constituyéndonos así en sus enemigos y obteniendo el pago justo por nuestra rebelión, que es la muerte, pero Dios en su gracia y misericordia ofreció la vida de su Hijo en sacrificio por nuestro pecado, para que quien lo abandone para reconciliarse con él, alcanzar perdón y vida eterna en la presencia del Señor desde ahora. ¿Quiénes son cristianos? Aquellos que hemos creído el evangelio y que, por consecuencia, vivimos según la verdad expresada en la Biblia, ya no la nuestra. ¿Recuerdas? Vivir según nuestros parámetros fue lo que nos puso en enemistad con Dios.

Quienes hemos creído al evangelio, vivimos conforme a él. Eso significa que quienes dicen creerlo, y se la pasan insultando y burlándose de otros que no viven o piensan como ellos, realmente no han creído en absoluto. Te pido que no los consideres cristianos, y yo mismo no lo hago, pues la Biblia dice que no lo son. Quien se dice cristiano vive como Cristo; quien le dice a Dios, Padre, lo imita.

1 Por tanto, imiten a Dios, como hijos amados. 2 Vivan en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante. Efesios 5 (RVC)

6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1 Juan 2 (RVC)

Dos cosas son importantísimas en la vida del creyente:

Imitamos a Dios y vivimos como Cristo. Replicamos el amor con que hemos sido amados. ¿Hay algún límite para amar? Es decir, ¿debemos amar nada más a quienes piensan y creen en las mismas cosas que nosotros? Debido a lo anterior, amamos con especial dedicación a los hermanos en la fe, pero también practicamos el amor con quienes desean nuestro mal, y con eso quiero decir: amamos a todos.

Un paréntesis muy importante. Este tipo de creyente no es únicamente nominal, que dice ser cristiano (y no lo es). Su mente ha sido regenerada para vivir conforme a la verdad de Dios rechazada en un principio, pero abrazada como evidencia de su arrepentimiento de pecados.

La vida de este cristiano ha cambiado y ya no se deja guiar por la mentira, la ira, el orgullo, el fraude, la codicia, la avaricia, el odio (que es homicidio), el chisme, los pleitos, la violencia en cualquiera de sus expresiones, sustancias adictivas, etcétera. El fruto de su regeneración es amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fe, humildad y dominio propio. No es que la persona tiene mucha fuerza de voluntad y pasó de ser mala a buena. Esta obra la hace Dios espiritualmente y con repercusiones prácticas. En alguien así no cabe la homofobia, dicho de una manera sencilla, no tiene aversión a los homosexuales. El cristiano no está en contra de ellos, ni los odia.

¿Debe la iglesia cambiar de postura?

Habiendo explicado todo lo anterior, aquí va lo que algunos considerarán una afirmación políticamente incorrecta: la Biblia considera a la homosexualidad como uno de tantos pecados por apartarse de la verdad, es decir, del parámetro de Dios sobre todas las cosas, incluidos los seres humanos y sus acciones.

Eso no nos da derecho a aborrecer a un homosexual, por supuesto. Algunos llamados cristianos han fallado con la doble moral de amar su propio pecado mientras odian al practicante de un pecado específico. Para justificar su pensamiento, errado, valga la precisión, tendría que odiar a los mentirosos, a los chismosos, orgullosos, iracundos y a todos los demás.

El cristiano, por otro lado, no aborrece al pecador por cuanto sabe que él mismo es uno, aunque uno arrepentido de lo considerado maldad por la verdad. No obstante, el evangelio es un mensaje de reconciliación con Dios con el fin de apartarnos de nuestras verdades personales y vivir según la verdad de Jehová/Yahvé. Hemos dejado de practicar el pecado (practicar, no de cometerlo, pues no somos perfectos) porque sabemos que eso mismo nos hacía enemigos de Dios. No es que veamos a quienes no lo han hecho por encima del hombro, eso sería tonto y absurdo. Mas somos congruentes con nuestra fe y sostenemos que la homosexualidad es un pecado por esta razón:

4 El que dice: «Yo lo conozco», y no obedece sus mandamientos, es un mentiroso, y no hay verdad en él. 5 El amor de Dios se ha perfeccionado verdaderamente en el que obedece su palabra, y por esto sabemos que estamos en él. 1 Juan 2

Si creo en Dios, vivo según su voluntad. Entonces, él nos transforma, no porque seamos buenos, sino por ser malos. Es lógico que ese Dios en el que no hay maldad, sino amor y verdad, nos transforme para tener comunión con él, rota en el pasado por haberle rechazado.

9 Por carta ya les he dicho que no se junten con esos libertinos. 10 Y no me refiero a que se aparten del todo de los libertinos mundanos, o de los avaros, o de los ladrones, o de los idólatras, pues en ese caso tendrían que salirse de este mundo.11 Más bien les escribí que no se junten con los que se dicen hermanos pero son libertinos, avaros, idólatras, insolentes, borrachos y ladrones. Con esa gente, ni siquiera coman juntos.   1 Corintios 5 (RVC)

En el texto leemos que los cristianos no salimos corriendo ante la presencia de un pecador no arrepentido porque somos muy santos o muy buenos. Al contrario, le amamos porque somos enseñados a amar a todos. Eso sí, le sacamos la vuelta a los hipócritas que dicen creer en la verdad y viven como quieren. Pero como parte de nuestra vocación de reconciliar a la gente con Dios, nunca a punta de gritos, insultos ni nada parecido, llamamos a los homosexuales a vivir según la verdad como lo haríamos con cualquiera, no a ellos especialmente.

Tolerancia vs homofobia

Creemos en la misericordia de Dios para todos, mas sabemos que algunos no podrán verla. Claro, cada quien elige creer o no.

Asimismo, no creemos que la homosexualidad sea algo natural, sino una decisión. Bajo un punto de vista tolerante, ambas posturas son respetables. En ese sentido, tolerancia no implica estar de acuerdo en todo. No pueden obligarnos a aceptar su premisa, tal como no podemos obligar a nadie a abrazar la verdad. Por lo tanto, los cristianos tenemos derecho a no estar de acuerdo con la homosexualidad y eso no es homofobia. No vamos a molestarlos donde se encuentren. Eso sería anticristiano. Estamos en contra de la homofobia, tanto como de la cristianofobia y otras expresiones similares de odio a otros.

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