Prudente

En esta ocasión, me tomo la libertad de contextualizarte lo que va de esta sección, aunque con anterioridad mencioné el propósito, ahora quiero que entiendas de lo que tratan en sí. De que mejoremos nuestra manera de vivir, así es, digo mejoremos porque me incluyo en el proceso; a partir de ahora o desde el momento en el que leamos una reflexión practica, la llevemos a cabo en nuestro diario vivir.

Jesús en varias ocasiones lo hizo, a llevar a sus vidas, las enseñanzas que él impartía, ser hacedores de la palabra y no solamente oidores (Santiago 1.22). Fundamentando su propuesta, dijo el siguiente argumento a través de una metáfora.

Jesús continuó diciendo:

«Ustedes dicen que yo soy su Señor y su dueño, pero no hacen lo que yo les ordeno. Si alguien se acerca a mí, y escucha lo que yo enseño y me obedece, es como el que construyó su casa sobre la roca. Hizo un hoyo profundo, hasta encontrar la roca, y allí puso las bases. Cuando vino una inundación, la corriente de agua pegó muy fuerte contra la casa. Pero la casa no se movió, porque estaba bien construida.

»En cambio, el que escucha lo que yo enseño y no me obedece, es como el que construyó su casa sobre terreno blando. Vino la corriente de agua y pegó muy fuerte contra la casa; la casa enseguida se vino abajo y se hizo pedazos.»

Lucas 6.46-49 (Traducción al Lenguaje Actual)

Primeramente, Jesús comienza desde lo básico, diciendo: “Si me llaman Señor, entonces ¿por qué no hacen lo que les digo? Para entenderlo mejor, tú que estas leyendo esto, crees en Dios, en Jesús y su palabra, le llamas Padre, tu Señor y el Rey de tu vida. También en otras le dices tu Salvador, tu Maestro y tu Pastor, todo eso está bien, reconocer que esa grandeza con la que describe la palabra a nuestro Dios. Sin embargo, ¿por qué si le reconocemos de esa manera, no hacemos lo que nos dice que hagamos?

Es decir, si Dios es tu Pastor ¿por qué no obedeces lo que marca la Biblia? Es incongruente, decir que Dios es el Señor de tu vida y tener en poco lo que dice su palabra.

Posteriormente, Jesús expresa una analogía en donde pone a una persona que obedece su palabra como alguien que construyó su casa sobre la roca, de manera que cuando vinieron los hechos desafortunados se pudo sostener, porque su base o fundamente no estuvo en el suelo, estuvo sobre una roca firme. A esto se refiere con la palabra, nuestro fundamente debe ser ese. Cuando fundamentamos nuestra vida en Cristo, nuestra vida se sostiene de algo sólido y fuerte, si no es así, cualquier momento o prueba que llegue a nuestra vida (que va a llegar) nos va a mover.

No basta con leer y escuchar la palabra, hay que hacerla, guardarla en corazón, que eso y no nuestros pensamientos y deseos, se vuelvan nuestro fundamento.Aquello nos hará hombres/mujeres prudentes, astutos, hábiles que estarán firmes en el camino; nosotros decidimos en  donde establecer nuestros proyectos, nuestro futuro, nuestra vida, en la palabra de Dios o en nada.

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