Pasos para hacer un devocional

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  • Determina una hora fija para hacer tu devocional y apégate a ese horario.

No intentes hacer tu devocional en tu tiempo libre porque lo más seguro es que nunca encontrarás ese tiempo. Si agendas, programas y respetas cada día el tiempo que vas a utilizar para tu devocional, optimizarás cada uno de tus encuentros con Dios. Elige un libro de La Biblia y haz tu devocional en él desde el principio hasta al final. No es recomendable que simplemente abras tu Biblia al azar cada día porque corres el riesgo de pasar por alto aspectos importantes del contexto y “hacerle decir” a la Biblia cosas que en realidad no dice. ¿Cómo leerías una carta de amor? Empezarías por el comienzo y poco a poco leerías, con calma, hasta el final ¿no es verdad? ¡La Biblia es una carta de amor que Dios te escribió! Así es que toma un libro por el comienzo y sigue en él hasta el final.

  • Elige un lugar fijo en tu casa.

Un lugar donde no seas interrumpido por nada ni nadie y has de ese lugar tu espacio especial donde siempre te encontrarás con Dios. Eso te ayudará a no distraerte y perder el tiempo buscando dónde acomodarte para hacer tu devocional. Ten listas todas las cosas que vayas a necesitar. Debes tener a mano una Biblia, un cuaderno, un lápiz, sacapuntas, etc. Guárdalas en el lugar donde siempre hagas tu devocional. Tener todo listo evitará tener que levantarte a buscar algo que hubieras olvidado y así podrás seguir concentrado en tu comunión con Dios, sin distracciones.

  • Ora.

Una vez que hayas elegido un libro (pongamos como ejemplo que elegimos el evangelio de Marcos) lo primero que debes hacer es orar para pedirle a Dios que te ayude a escucharle y que puedas ver cuál es Su Voluntad. Haz una oración corta, que te ayude a recordar delante de quién te estás presentando y que alinee tu corazón con el de Dios. Recuerda que este no es tu tiempo de oración e intercesión por otras personas sino que es el momento en que, como un soldado, te estás presentando delante de tu capitán a recibir órdenes e instrucciones, no a pedir favores. Tu meta debe ser la de entrar en conexión directa con tu Creador.

  • Lee y marca.

Enseguida comienza a leer el capítulo que te corresponda (en este caso el capítulo uno del evangelio de Marcos) varias veces, pero vas a leerlo con un lápiz en la mano y marcando todo lo que te llame la atención, es decir, puede ser alguna frase que te suene extraña o interesante, alguna palabra que se repita muchas veces, alguna actitud de un personaje determinado, alguna relación que haya de causa-efecto (si haces esto… sucederá aquello…), algunos contrastes que puedas identificar, etc.

  • Medita.

En este momento te darás cuenta de que hay algunas cosas que ya has marcado en tu Biblia, concéntrate en esas porciones (pregúntale a Dios qué es lo que Él quiere decirte) y elige la que más te llame la atención. Toma un tiempo para meditar en esa porción. Hoy en día entendemos la meditación como tratar de poner la mente en blanco, pero en la Biblia meditar es todo lo contrario, es llenar tu mente de los pensamientos de La Palabra.

Repasa varias veces ese pasaje que llamó tu atención y pregúntate: ¿hay algo aquí que tengo que imitar?, ¿hay algo en este pasaje que tengo que evitar?, ¿me identifico con alguna actitud que aquí se menciona?, etc. Tal vez puedes convertir ese pasaje en una oración, por ejemplo el Salmo 1 podría ser así: “Señor, te ruego que apartes mi oído de consejos de malos y guárdame para que no ande en camino de pecadores. No permitas que me siente con los escarnecedores, sino que tenga hambre y sed de tu Palabra, que esta sea mi delicia. Quiero ser como un árbol que está firme porque… etc.” Toma tu tiempo, no trates de acelerar las cosas y llena este tiempo de meditación y oración, recuerda Dios quiere hablarte.

  • Termina con oración.

Termina tu tiempo devocional con una oración, pero ten en cuenta lo que Dios te acaba de decir. Es decir, ¿alguna vez has estado contándole a alguien algún asunto importante y cuando terminas de hablar la otra persona simplemente te cambia de tema o te interrumpe para preguntarte algo que no tiene nada que ver con lo que platicas?, es que, en realidad, esa persona no estuvo escuchando lo que tú le decías, sino que se quedó enganchada en algún pensamiento suyo. A veces sucede lo mismo con Dios. Él te habla en tu devocional sobre obediencia (por poner un ejemplo) y en tu oración final le pides que me dé un aumento de sueldo… o sea no escuchaste realmente lo que Él te estaba diciendo porque tu oración final no tiene nada que ver con lo que Él te ha estado hablando unos minutos antes. Asegúrate de orar lo que Dios te acaba de decir en Su Palabra y entonces sabrás que tu oración será contestada (Juan 15:7).

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4 Comments

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  1. Nelly Velsquez 4 mayo, 2016 — 14:29

    Me gustó ese método para buscar la precensia de Dios. Que Dios lo los bendiga

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  2. luz mery manotas 3 agosto, 2016 — 09:10

    Dios míos eres maravilloso

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  3. Gracias por compartir eso he estado haciendo.

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