Mostrando madurez

Madurez es esa virtud que todos dicen tener, pero nadie puede explicar, pareciera que hay muchas formas de definir la palabra, por ejemplo, hay quienes dicen que se puede ser infantil y a la vez maduro, o que estar loco no necesariamente contradice el ser maduro.

No obstante, estos conceptos están muy alejados de lo que realmente involucra ser maduro, de hecho, poco tienen que ver con el concepto original. Ser maduro no se basa en hacer pocos chistes, ser aburrido o hablar temas de adultos; creo que ese es un concepto pobre de madurez. Pero ¡hey! no me hagas caso a mí, veamos que dice la palabra de Dios al respecto.

Regla de Oro

¿Sorprendido? Yo también, la palabra de Dios toca un aspecto del que poco nos preocupamos … la lengua. ¿Te has puesto a pensar en lo que dices todos los días? ¿Te detienes a leer lo que escribes en tus redes sociales? o utilizas un lenguaje bastante inapropiado para expresarte de manera cotidiana.

La pregunta inmediata es … ¿entonces si digo groserías soy inmaduro? Pues, solo pensemos un poco más que solo las groserías, la forma de expresarnos ¿es hiriente, ofensiva o vulgar? Esta verdad, puede ofender a muchos, que ya por su edad se consideran maduros, porque tienen muchos estudios o porque ya son unos profesionales en el trabajo que desempeñan.

Sin embargo, para que una persona llegue a ser madura, debe procurar cuidar su lenguaje, hablar con más sabiduría. Tan solo piensa en esos grandes líderes de hoy, que conquistaron al mundo, desarrollando un software, fundando una empresa de millones de dólares o escribiendo libros que inspiraron el corazón de muchos, ¿te los imaginas hablando como tú ahora?

No me malinterpretes, no estoy dando por hecho de que utilices un lenguaje pésimo; solo detente a analizar unos minutos, tú manera de expresarte. Quizá, esa sea la clave para que las personas a tu alrededor te traten mejor. Hay veces que decimos algo y por nuestro tono o expresiones, se entiende de forma distinta. Órale, entonces si está difícil, por supuesto; ser maduro no se trata de llegar a una etapa de nuestra vida, como las frutas, dejar de ser verdes. La madurez involucra un dominio de nuestras emociones.

La muestra más clara de que tenemos dominio propio, es nuestra boca, porque de ella sale el fruto de nuestro corazón. Si en tu corazón hay sabiduría, seguramente eso hablarás y no me refiero a que todo lo que salga de tu boca sean citas de grandes autores o expresiones de profunda sabiduría … ¡No! Me refiero a hablar con prudencia, paciencia, tolerancia y sabiduría.

En resumen, ¿quieres ser maduro? Domina tu lengua, se más sabio con lo que hables. Que además de afectarte a ti, afectará a los que están a tu alrededor. ¡Haz la prueba!

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