Regla de Oro

Alguna vez te ha pasado que te subes al camión cansado o lleno de materiales de trabajo o de la escuela y ninguna persona de las que está sentada te ofrece su asiento, si eres mujer, sería un caso excepcional, sin eres hombre, en gran medida hasta puede ser normal, pero ¿por qué pasa esto? Sin entrar en el tema de igualdad de genero y todo eso, nos enfocaremos en una regla que parece sencilla, pero que casi nadie practica, la regla de oro.

Regla de Oro1

Una regla bastante sencilla ¿no? pero ¿tú la practicas? Siempre esperamos mucho de otras personas, que los amigos cambien, que los políticos cambien, que la sociedad cambie, menos yo, siendo que la primer persona en cambiar debo ser yo mismo, si yo quiero ver un mundo amable, debo ser amable.

La regla es sencilla, trata a todos, como te gustaría que te tratasen, pero es raro que lo hagamos así, vemos por nuestra conveniencia: quiero ser yo el que gane dinero, quiero que a mí se me seda el asiento (pequeño trauma), quiero que a mí se me guarde respeto. Pero yo soy incapaz de dárselo a otras personas, porque actuamos de manera interesada y egoísta, nos detenemos para ayudar, pero siempre esperamos recibir algo, cuando debería ser al revés.

Esto no es cuestión de religiosidad, se trata de un valor que se ha perdido; trata a las personas como quisieran que te traten. Cuando estas molesto con alguien ¿te gustaría que esa persona te grite y exhiba en público? cuando estas esperando en una fila ¿te gustaría que alguien se colara y se pusiera delante de ti, siendo que tú llevas esperando horas? cuando tienes una pareja ¿te gustaría que te fuera infiel con alguien?

Así es, lo mismo que esperamos recibir de las demás personas, eso debemos dar, porque al hacerlo estamos sembrando, no solo en la persona, estamos sembrando en la sociedad. La mentalidad actual es de luchar por nuestros sueños a costa de los de otros, no importa a quien tengamos que dejar abajo, pero este no es el camino. El mismo éxito que deseo para mí, debe permanecer por mis semejantes.

Si quieres un país de personas honestas, sé honesto; si quieres una ciudad de personas bondadosas, sé bondadoso; si quieres un mundo de buenos valores, comparte buenos valores. Está regla es vital para nuestra vida, te darás cuenta que al aplicarla, la gente a tu alrededor va a cambiar.

Está es una verdad tan profunda que cuando nos detenemos a pensarla, nos damos cuenta de los sencilla pero a la ves compleja que es la regla de oro. Una norma recíproca en donde todos ganamos, que nos obliga a practicar la empatía con nuestro prójimo, que mantiene equidad de genero y no hace distinción de personas, que está al acceso de todos y que converge en los principios divinos.

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